Madre: ¡Ay qué pena, hija mía, tan joven y ya estás como vaca sin cencerro!
Hija: ¿Como vaca sin cencerro?
Madre: Sí… perdida, sin rumbo, ni orientación… Como yo.
Hija: ¿Como usted?
Madre: Yo también estoy como vaca sin cencerro, pero a mi edad… es más normal.
(Diàleg de la película ‘La flor de mi secreto’ de Pedro Almodovar)